RÉGIMEN ESPECIAL DE ARRENDAMIENTO DE VIVIENDAS

El Impuesto sobre Sociedades posee diferentes regímenes especiales. Uno de ellos recoge el tratamiento que recibirán los rendimientos obtenidos por sociedades que entre sus actividades ejerzan la de arrendamiento de viviendas.

Este régimen se podrá aplicar a las sociedades que tengan como actividad económica principal el arrendamiento de viviendas.

No se exige que esta actividad sea la única que ejerza la sociedad pudiendo ser compatible con otras.

Los requisitos básicos del régimen son:

  • el número de viviendas arrendadas en cada período impositivo debe ser en todo momento igual o superior a ocho que deberán permanecer arrendadas un mínimo de tres años.
  • contablemente es preciso tener individualizados los datos de cada vivienda con el desglose necesario para conocer su rendimiento.
  • el tipo impositivo del I.S. para estos rendimientos tendrá una bonificación del 85%. Esto es, en lugar de tributar al tipo general del 25% lo hacen a un 3,75%.

Evidentemente este tipo sólo recaerá sobre los beneficios derivados del arrendamiento de viviendas sin afectar a otras posibles actividades que posea la sociedad.

SERVICIO DE CATERING PARA LOS TRABAJADORES.

Una empresa puede pagar la comida de sus empleados estando exenta de tributar en IRPF esta retribución en especie.

Si se presta a través de cheque restaurante, queda exento un importe de 9.-€ diarios. El exceso tributa. Además, es preciso que la prestación de servicio tenga lugar durante días hábiles para el trabajador o bien durante días por los que el trabajador percibe dietas de manutención.

Pues bien, una reciente consulta de la DGT permite aplicar esta exención cuando estos servicios los proporcione una empresa de catering que lleve la comida al centro de trabajo bien a diario u ocasionalmente.

DEDUCCIONES POR I+D+i

En el Impuesto sobre Sociedades las deducciones cuantitativamente más importantes son las que se refieren a gastos e inversiones en I+D+i. De hecho en I+D la deducción puede oscilar entre el 25% y el 42% de los gastos e inversiones efectuados en el ejercicio. En innovación tecnológica (i), alcanza un 12%.

En I+D, la ley distingue investigación por una parte y desarrollo por otra.

Investigación es la indagación original y planificada que persigue nuevos conocimientos.

Desarrollo es la aplicación de conocimientos científicos para la fabricación de nuevos materiales o productos para el diseño de nuevos procesos o sistemas de producción o para mejora tecnológica sustancial de materiales, productos, procesos y sistemas preexistentes.

Por tanto, lo primordial para que haya I+D es que exista una novedad sustancial, inexistente hasta ese momento en el mercado.

Es importante significar que si la I+D no tiene éxito esto no implica la pérdida de la deducción. De hecho, la normativa incentiva la actividad en sí, sin condicionarla a un resultado.

Por otra parte, en la innovación tecnológica, las inversiones realizadas no se considera I+D si su resultado es un avance tecnológico en nuevos productos y procesos de producción o una mejora sustancial en los ya existentes.

También se incluyen en la deducción por innovación tecnología las cantidades destinadas a la adquisición de patentes, licencias o diseños siempre que la base de la deducción no supere 1MM.-€.

Igualmente tienen derecho a esta deducción la obtención del certificado de cumplimiento de las normas de calidad IISO 9000, GMP o similares sin incluir los gastos de implantación de dichas normas.

En la práctica, es complicado diferenciar si estamos ante un gasto o inversión calificada como I+D o bien una innovación tecnológica. Es necesario por tanto conseguir un informe motivado que califiquen estos gastos e inversiones.